Mucha gente piensa que vivir en pareja es siempre color de rosa…, pero esta es la verdadera realidad.

Vivir con la persona que amas no es lo que todos piensan que es.


Muchas veces no te levantas temprano por la mañana para desayunar y charlar en la mesa.

No es acurrucarse en la cama juntos hasta que nos dormimos tranquilamente cada noche.

No siempre se tiene la casa limpia y la comida perfecta recién hecha todos los días.

Vivir con la persona que amas es discutir por cosas simples, como quién olvidó sacar la basura.

Pase l que pase, estaremos amándonos.

Es dormirse sin poder disfrutar esos momentos tan eróticos porque el día ha sido duro y estás agotado.

Es discutir por temas financieros, es alguien que te quita las sábanas cuando duermes y te despiertas por el frío.

A veces es enojarse y saltar por nada, solo por cansancio, enfado, estrés y lo que se acumula.

Pero a pesar de todo, todos los días esperas ver a esa persona con muchas ganas o te vas a casa todos los días para encontrarte con esa misma persona que sabes que te ama y se preocupa por ti.

Te ríes en el momento en que accidentalmente hizo algo gracioso.

Vivir juntos es a veces imitarse el uno al otro, es preparar la cena juntos mientras hablamos y hacer que sea más fácil de llevar porque ambos tuvimos un día complicado.

Se viven crisis emocionales y es tener a alguien que con amor se sienta a tu lado y te abraza y te dice que todo estará bien, que todo irá bien… y tú lo crees.

Es amar a esa misma persona incluso cuando te vuelve jodidamente loco y te saca de tus casillas.


Vivir con la persona que amas es discutir por nimiedades, tontas y constantes…, pero también es tener un amor que muchas personas pasan la vida buscando.

O que muchas veces intentaron arrebatarte, pero ese amor fue mas fuerte que soportó vendabales.

No es perfecto y es muy difícil mantenerlo equilibrado todos los días, pero es maravilloso y lo mejor que puedes experimentar.

Si fuera fácil, que pena si fuera fácil, porque lo fácil no se valora como lo que ha costado tantas horas de ensayo en ensamblar perfecto como la pieza del rompecabezas de la vida.

Por eso, cada día piensas…,

¡PASE LO QUE PASE, NOS VEMOS EN CASA!

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